26/9/15

¿Australia continuará presente en Eurovisión?

Entre la oleada de confirmaciones, renuncias y dudas que se suceden durante los últimos días entorno a las participaciones en Eurovisión 2016, quizá la mayor incógnita sea el futuro de Australia en el festival. En un principio, la respuesta sería clara, la SBS solo competiría en Viena 2015, y en el caso de que el país ganara en su debut, concursaría por segundo año consecutivo. 

Paul Clarke, jefe de la delegación australiana, ha afirmado que "Australia debería aceptar cualquier oportunidad de competir de nuevo, nosotros disfrutamos de un momento muy excitante gracias a Eurovisión, y quisimos ofrecer algo auténtico, por eso elegimos un gran candidato". "Si fuéramos invitados de nuevo, volveríamos con un artista más grande si cabe que Guy Sebastian", sentencia.

La participación de Australia de nuevo en Estocolmo 2016 sentaría un precedente difícil de justificar por la organización, y dudoso de entender para los eurofans y espectadores en general, si bien es cierto que su presencia en Viena 2015 fue recibida con total integración y normalidad por el público y en el espectáculo en si. La SBS, por el momento, ya ha sido invitada por la UER a participar en Eurovisión Junior 2015, sin todavía confirmar su asistencia a la versión infantil del certamen.

No está de más recordar que, según el reglamento de Eurovisión, pueden participar en el festival todos los países dentro del Área de Radiodifusión de la UER, cuyas fronteras no se corresponden a las de Europa Continental sino a las regiones unidas por cables de telégrafo a finales del S.XIX y principios del XX, incluyendo a países africanos y asiáticos como Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Libano, Libia, Marruecos o Túnez, quienes tienen todo el derecho a concursar cuando lo estimen oportuno, y excluye a naciones geográficamente europeas como Kazajistán. La otra vía de participación es pertenecer al Consejo de Europa, lo que permitió la entrada de armenios, azeríes y georgianos, e impide, nuevamente, la entrada de los kazajos. El dilema normativo e, incluso, moral, es cerrar la puerta a países que, insistentemente, solicitan ingresar en Eurovisión, mientras se recibe con los brazos abiertos a otros que, por mucho que cultural y socialmente sean más afines a la vieja Europa, también incumplen las reglas del juego.



La invitación y posible continuación de Australia abre un abanico de posibilidades que, indudablemente, harían evolucionar a Eurovisión, como lleva haciendo durante sus 60 años de vida, hacia un territorio desconocido. Quizá se estén dando los primeros pasos hacia un contexto mundial, o la participación anual de un país diferente, a sabiendas del interés chino, y la creciente 'euforia' latinoamericana, o simplemente se quede como lo que fue anunciado, una anécdota más en la historia de festival.

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